Hola, ¿qué tal? Buenos días, vengo a hacer mi declaración. Debo encontrar la salida, porque sé que cuento con vos. Aunque te culpe de todo y me enoje hasta sin razón, tengo que darte la diestra porque siempre existe el mal menor, así que viviré a conciencia esta lección. Debemos cambiar de aire, me dijiste hace ya un montón. Siempre obstinado en mí parte, no quise darte la razón. Claro, hasta que no pifiaste y ahora el aire es mucho mejor. Y hoy aunque llueva y yo no esté de humor, sé que vas a estar siempre ahí dentro de mí, empujándome a seguir, levantándome si caigo, viendo luz aun si muere el sol. Mi intención de hacer las paces, esta vez es en Do mayor. Brinquemos juntos del carro, que acá dentro estamos los dos.

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